temo. leí le horla y temo ser o haber sido uno de esos seres maquinnadores y sufrientes como el protagonista. temo al pensar en mis ansias de genialidad, de totalidad. temo al pensar en mis dificultades para colorear dentro de las lineas del dibujo cuando era peqeño. temo, hoy, que esa experiencia del dibujo, sobre papel blanco, represente a mi madre, cuyo nombre es blanca, y mi dificultad para aceptar un limite dentro de esa hoja. mis ansias de pintar en toda la hoja, de rayar en cualquier parte.
temo que el protagonista de le horla haya intentado varias veces luchar contra él, pero luego siempre haya desistido o sido derrotado inexorablemente. porque lo que he hecho estos ultimos años ha sido luchar contra ese yo viejo que no quería aeptar renuncias y que se angustiaba tanto por no poder hacer lo que deseaba, y en su lugar, poder hacer solo lo que rodeara esas ideas de ser todo al mismo tiempo siempre. todo en un instante, como si creyera en mi superhumanidad. deidad.
me duele tanto, tanto, no te imaginas, que yo tambie n hablo mucho solo y me siento dvidido, con varios dentro de mí. principalmente dos, que es un numero tan comodo. me duele que algo me jale siempre, como a el protagonista, me jale hacia mi habitación, hacia eso que era, me jale hacia ese estado anterior de las cosas.
me duele a veces tener asomos de deseo, de unidad; ganas de elegir una cosa y dejar el resto a un lado. me duele en el momento en que sucede porque siempre le dio la espalda a todo eso, para regresar, para no dejar de interpretar ese viejo papel de esa vieja historia. esa historia que fue escrita para mí desde mi nacimiento y aceptada durante tantos años de soledad y malos entendidos con mujeres. con abuela, con madre, con hermana, con desddichadas mujeres que no me amaron.
temo que este mito de la civilización no sea para mí. no podder alcanzarlo. porque siento que nací para ser un pedazo de loco, un delirante, un creador, un genio. siento que todo nacemos así pero que ese destino esta lleno de sufrimiento, aunque sea hermoso para los lectores está lleno de sufrimiento para ese dios sobre la tierra. pero la cultura, la renuncia, el trabajo y el esfuerzo para lograr una meta que nunca se alcanza; la aceptación de esa ilusión necesaria para poder vivir sin encontrar que nuestra existencia es una contradicción. esa alternativa me ha tentado en los últimos años. la civilización.
para ello tendría entonces que aprender a renunciar, y no sé si sea bueno para eso. no sé si la renuncia a estas alturas me sepa ya como algo demasiado podrido. ya no para mí. aceptar elegir una cosa y quedarme con ella. con una sola mujer. aceptar el no todo. pucha.
he sentido que con esa renuncia a la totalidad ya no tengo mayor identidad. ya no me veo. ya no sé que decir cuando me preguntan que me gusta o que quiero o por qué tal cosa de mi vida, tal otra. no sé si aprenda a jugar este juego. después de todo, esa salida del regreso al viejo orden siempre estará presente. allí me espera, blanca, mi madre, el semen vacío, sin placer, por obligación con mi soledad, con la comodidad y calidez de mi habitación, tan encerrada y yo en ella. lamento todas estas cosas.
y sufro aun. cuando intento dedicarme, hacer algo como si se me fuera la vida en ello, m'épuiser, cuando intento y no puedo, duele. me siento, pienso en el cambio, miro las cosas y luego no puedo. algo me jala y no puedo. es ella, y no puedo. no te esfuerces, no tienes que hacerlo, aun sin hacerlo vivirás, y no puedo. nadie te querrá como yo, sin mi nada será de tí. y me quedo. estático. me quedo en la tranquilidad de dejar que la vida pase sin saludarla, sin pararla para pedirle que me lleve con ella. me quedo con la otra, la primera, la que me fabricó en su vientre y luego me dijo que todo lo que yo sintiera ella lo padecería con la misma o más intensidad. ella, la que me ama aunque yo la insulte, y más cuando la amo. ella que me dice que uno no eligió querer tanto a ciertas personas. que yo soy su vida, que sin mi se moriría.
esa su vida, que pende de mí, me ata a este mundo. este mundo sin deseo, este mundo sin esperanza y donde pienso seriamente que morir no sería una gran tragedía, que no se perdería nada. este mundo tranquilo, posteyaculatorio, mundo blanco, mundo leche.
y yo... podré elegir? podré querer irme de aquí, tendré algo más de donde agarrarme cuando alcance cierta distancia? recaeré? haré estas tonta obligaciones que me vincularían más con la realidad, con la tonta realidad, pero la real realidad, la posible realidad, la civilizada realidad. no sé. no sé como saldrá todo. y si yo saldré, que es lo más importante. y si yo saldré.
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