mardi 26 janvier 2010

hoja sin fecha, muy amarillenta

temo volver a masturbarme. temo reproducir esa vieja costumbre porque en el fondo, lo sospecho, lo sé, ella es la que sostiene la lógica de esta vida encerrada, triste que llevo.

ella me toca la puerta cuando estoy solo, desahuciado. ella nota mi desespero y sabe ofrecerseme asegurando mi aceptación. sabe todos mis caprichos, todo lo que soy. es como mi mamá. odio que mi madre se meta en esto, pero debo aceptar que ella es mi mamá.

es mi madre cuando sostiene ese estado mío de tranquilidad, de satisfacción. todo está bien, mi niño, le sirvo ya la comida? q tienes? tomate esto, ponte así. yo sé lo que tienes, yo te conozco. a tí no te gustan esas cosas. yo te parí. nadie te hará las cosas como yo te las hago.

es mi madre cuando me siento obligado a hacerle tributo, a respetarla y honrarla. ya terminé lo que tenía que hacer. no qiero empezar algo más porque sé que no lo terminaré. paguemos tributo. pagué el tributo y no sentí nada. no se trataba de sentir, era porque no podía evitarlo, era para que rellenara mi vida, para no sentir ese vacío que es mi vida cuando no tengo otras cosas.

es mi madre por ser blanca y mi madre ser blanca. es mi madre porque a esa costumbre la llamé marcar tarjeta y la imaginé blanca. es mi madre porque el papel de baño de mi casa siempre es blanco. es mi madre porque la blancura de mi vida se parece al cielo y el cielo a un útero. es mi madre por todo los lados que lo mire.

y yo la perpetúo como reina de mi vida, como pilar. ella es la unidad que no tengo por mí mismo, ella me ordena. me ordena hacerlo, pagar. me ordena no salir con otras, me ordena quedarme encerrado. me ordena desde adentro, con palabras, con silencios; ella sabe como funciona y lo aprovecha para manejarme.

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