mercredi 20 janvier 2010

apendice A

los apendices son notas que agrega el actual redactor tomadas de sus experiencias con el señor J y que, por tanto, no pertenecían al conjunto original.

una vez me contó que siempre había fantaseado con las niñas vestidas con uniforme de colegio. decía que la curiosidad que le causaban no se podía comparar a nada. por eso mismo, continuaba, se cuidaba con esmero de romper su fantasía con abordamientos en la realidad a estas criaturas. decía que su perfección (de ellas) estaba en esa sacritud (citaba algo en latín), ese caracter de sagrado que significaba que las cosas no podían ser tocadas, que pertencían a otra esfera, a otro nivel. subir, violar, entonces, esa diferencia natural sería pervertir su mundo (de ellas) intruduciendo elementos del suyo (de él).

la violación de niñas, leyes, costumbres o cualquier otra fémina, era para él siempre una cuestión de fantasía. ellas y sus versiones pervertidas eran las sostenedoras de un mundo que sólo él habitaba, tristemente, en su soledad. había una suerte de división entre el mundo real, su mundo fantastico y el mundo que vivía. este tercero era particularmente confuso, incluso para él que jamás se atrevió a compartirme el sentido de estas divisiones. confuso en el sentido en que el mundo que él vivía era fantastico y era real, el mundo que él habitaba era una contradicción.

deseaba, digamos, como entonces, comerse un arbol que superaba su tamaño en multiples veces, de un solo bocado. lo fantastico era lo que insinuaba su mirada lujuriosa. lo real era que empezaba, sin darse realmente cuenta, a buscar alimentos (no para alimentarse en un sentido nutricional) poco comunes en sus costumbres, pero que de alguna forma jugaran a ser ese arbol, interpretaran el papel de arboles. uno tras otro audicionaban ante sus ojos de parpados estrechados, y con todos él jugaba, como si disfrutara de hacerles mil demandas y al final decirles que no eran lo que buscaba. hacía eso con todos. y a todos les daba la misma respuesta. es evidente, entonces, que jamás encontraba al actor idoneo para su obra. la dejaba inconclusa, se resignaba.

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