hay momentos en que el silencio reina. sobre todo mi sentimiento de silencio. hay quizás poca luz, pocas voces, poco contacto con el exterior... la realidad se debilita y es entonces cuando mi realidad empieza a emerger, de mí, y se instala a mi alrededor como una nube.
esa era la nube que sentía sobre mis ojos cuando había dormido poco. esa era la nube que cambiaba mi forma de ver. cuando esa nube sale de mí, quedo algo así como vacío de algo. algo me falta. algo se me escapó y empiezo a temer, a causa de eso que me falta. esa falta me aterroriza y una vez existente ese temer, empiezo a sospechar de cada estimulo exterior. cada sonido, cada roce, cada susurro de las cosas de este mundo se convierte en una amenaza. eso que temo amenaza con mostrarse y yo estoy seguro de que en cualquier momento se mostrara.
el miedo existe antes de los monstruos que me aterrorizaran, ellos son solo materialización de eso que ya existía dentro de mí. pero de dónde vienen esos miedos. hablo de ellos como si fueran algo que vive siempre conmigo, pero que nunca escucho demasiado por el ruido del exterior. así, cuando ese ruido se acaya, ellos empiezan a ser más claros y surgen. nacen de mí, mis hijos, mis niños. nacen de mí y con su forma temidamente parecida a la mía, me causan más terror que cualquier otro monstruo imaginado. quizás sea por eso el especial temor a los espejos. ellos pueden revelar más claramente una forma mía que otra cosa. las sombras también, ellas, aunque vagas, son un juego. un juego en mi contra. juegan a que son yo pero sin vulgarizarse en en una imagen identica. les basta con que yo sepa que soy yo. no tiene que ser una imagen que reconozca cualquiera, sólo yo.
en mí viven hijos que me quieren matar. por qué, de quién son, míos y de quién. pero viven en mí. por qué. o debo aceptarlos como iguales, como mis hermanos. porque en ese caso yo sería uno de ellos que por alguna circunstancia logró salir de ese estrato inferior. y ellos quieren reivindicar su poder. quizás mi aparente superioridad sea una humillación para ellos y por eso me ven ahora como su enemigo, el que les robó algo.
y si yo soy su hijo. y si yo nací de ellos, yo como algo producto de su masa primitiva e indefinida, y como manifestación lograda de algo definido, de este mundo, comprensible en esta realidad. en ese caso ellos serían como esa matería primitiva que desde mí me recuerda que yo estoy hecho de ellos y que no hay razón para que me crea superior o de una naturaleza diferente, más civilizada, más formada, más pulida. ellos, esta vez tambien, querrían entonces reivindicar ese estado del que provengo pero que no soy más por no importa qué circunstancias.
o importan... importa que yo esté hoy aqí porque en algun momento acepté que quería pertenecer a este mundo? aceté... cuando? es que si no aceptaba no me iban a querer. y yo quería ser querido, porque el qerer me protege, me acaricia, me hace tantas cosas buenas, que disfruto. el querer me tranquiliza, me hace olvidar de esta existencia y sus incomodides. era eso, ser querido. por eso entré a este mundo. pero no pude entrar solo, los tenía que traer a ellos, porque aun son inseparables de mí, y más en ese entonces. son como apendices. miles de apendices que salen de mí como rayos de luz, y no se agotan, como rayos de una fuente de luz infinita. infinita... sobretodo porque no conosco sus limites, más que porque no los tenga.
pero una vez que estoy de este lado, me jalan, a allá, a la deformidad, la indetermianción, a restituir ese caos que llevo dentro de mí. no acepto civilizarme del todo. mientras ellos sigan morando en mí, no podré hacer demasiado en este mundo. mientras yo no acepte matarlos, cortarlos de mí. aceptar qué exactamente. aceptar que necesito ser querido para no morirme de frio? aceptar buscar en este asqueroso mundo cosas a las que sujetarme, que me llenen, me penetren, y ocupen ese vacío que me hace necesitar re-comerme a mis fantasmas cuando salen de mí, en ese acto abominable de ser su victima y comerlos con mis ojos y todos mis sentidos, en un sudor que soy yo y se suicida por esa insoportabilidad que me provocan.
agarrarme de algo en esta realidad. renunciar a la soledad, renunciar a esa autosuficiencia de la que me jactaba siempre. renunciar a algo... sobretodo renunciar. renunciar a esa unidad que soy con ellos dentro de mí. renunciar a ser el centro del universo como en este triste discurso. renunciar a rendirme, a caer en ellos, en mí. aceptar el dolor, el esfuerzo, y sobretodo el hambre, el no tener la boca o el estomago llenos, el no estar lleno, aceptar el vacio? no puede ser... todo esto se trataba de aceptar el vacio? bueno... supongo que para buscar afuera hay que aceptar un vacío al que llenar. se trataba de aceptar el vacío.... y el vacío quizás era solo la amenaza del agotamiento total, de la extención del vacío a la forma de un cancer un agujero negro. el vacío era ese pedazo de cosa que me recordaba que la muerte existe, y que si un vacío existe y corta una parte de mí, quizás un día todo lo que soy pueda ser cortado y convertirse todo en vacío y dejar de existir y esas cosas. la muerte. bueno... no sé por qué la metiste a ella aquí. eso no era con ella. no evadas a tus miedos de mierda, q te tocan la puerta y quieren hablar contigo, de algo muy serio. yo no fuí, cualquier cosa de la que quieran hablar, yo no fui. claro que no fuiste. tu nunca has sido. siempre hemos sido nosotros, ahora debes desaparecer y dejarnos tomar el control. duerme, duerme.
dimanche 14 février 2010
samedi 30 janvier 2010
jueves
No poder renunciar. Sentir que algo me ata, me ata con tanta fuerza. No cesa nunca. Yo intento pero no cesa, no cede. Esa cosa es inexorable.
Lamento tanto, tanto no poder oponerme a ella, no poder salir de este encierro que siento en mi vida, no poder ser otra cosa. Otra cosa diferente a esa cosa. Una cosa de otra cosa. Soy de su misma raza, del mismo nombre, me llamo cosa porque lo que veo cuando me miro en el espejo jamás es tan claro como para llamarlo con un nombre diferente a ese indeterminado. Soy una mancha. El primer brochaso de un pintor, soy un bosquejo, estoy empezado y no me terminará. No sé porque me dejaron empezado. Creo que el autor, por alguna extraña razón, encuentra gran satisfacción en no haberme terminado, en dejarme en este estado de indecisión. Tal vez encuentre que de esta forma nunca podré tener una vida independiente de esas sus manos, de esa su obra o ese su nombre.
Me inacabó para no quedarse solo. Me dejó así para que yo no me fuera, para que fuera siempre su niño, su mascota, sin hablar, no hables, solo ven aquí para acariciarte, para mirarte. Me necesitas y sabes… sin mi no existes. Fuera de mi tus colores no rayan, fuera de mí te desapareces.
Me desaparezco… y si hiciera tanto como para que otros notaran mi presencia, mi existencia? Y si tocara, manipulara el mundo de tal forma que mi existencia no pudiera ser puesta en duda. Y si… la dejara, a ella, a la cosa, a la cosa toda, la superficie toda. Flotar. Qué tal sería flotar. Encontraría una posición en que no enloqueciera de vértigo? Dejarla. Eso me hace tanto daño a mí como a ella. Este orden alimenta esta codependencia. Nos da existencia para el otro, existencia dentro del otro. La cosa en mí y yo en la cosa siendo la cosa misma.
Si el alimento fuera retirado a alguna de las cosas, sin duda morirían. O no? O podrían llegar a comer algo más, a alimentarse de otras cosas. Podría(n)?
Lamento tanto, tanto no poder oponerme a ella, no poder salir de este encierro que siento en mi vida, no poder ser otra cosa. Otra cosa diferente a esa cosa. Una cosa de otra cosa. Soy de su misma raza, del mismo nombre, me llamo cosa porque lo que veo cuando me miro en el espejo jamás es tan claro como para llamarlo con un nombre diferente a ese indeterminado. Soy una mancha. El primer brochaso de un pintor, soy un bosquejo, estoy empezado y no me terminará. No sé porque me dejaron empezado. Creo que el autor, por alguna extraña razón, encuentra gran satisfacción en no haberme terminado, en dejarme en este estado de indecisión. Tal vez encuentre que de esta forma nunca podré tener una vida independiente de esas sus manos, de esa su obra o ese su nombre.
Me inacabó para no quedarse solo. Me dejó así para que yo no me fuera, para que fuera siempre su niño, su mascota, sin hablar, no hables, solo ven aquí para acariciarte, para mirarte. Me necesitas y sabes… sin mi no existes. Fuera de mi tus colores no rayan, fuera de mí te desapareces.
Me desaparezco… y si hiciera tanto como para que otros notaran mi presencia, mi existencia? Y si tocara, manipulara el mundo de tal forma que mi existencia no pudiera ser puesta en duda. Y si… la dejara, a ella, a la cosa, a la cosa toda, la superficie toda. Flotar. Qué tal sería flotar. Encontraría una posición en que no enloqueciera de vértigo? Dejarla. Eso me hace tanto daño a mí como a ella. Este orden alimenta esta codependencia. Nos da existencia para el otro, existencia dentro del otro. La cosa en mí y yo en la cosa siendo la cosa misma.
Si el alimento fuera retirado a alguna de las cosas, sin duda morirían. O no? O podrían llegar a comer algo más, a alimentarse de otras cosas. Podría(n)?
vendredi 29 janvier 2010
13 octubre
temo. leí le horla y temo ser o haber sido uno de esos seres maquinnadores y sufrientes como el protagonista. temo al pensar en mis ansias de genialidad, de totalidad. temo al pensar en mis dificultades para colorear dentro de las lineas del dibujo cuando era peqeño. temo, hoy, que esa experiencia del dibujo, sobre papel blanco, represente a mi madre, cuyo nombre es blanca, y mi dificultad para aceptar un limite dentro de esa hoja. mis ansias de pintar en toda la hoja, de rayar en cualquier parte.
temo que el protagonista de le horla haya intentado varias veces luchar contra él, pero luego siempre haya desistido o sido derrotado inexorablemente. porque lo que he hecho estos ultimos años ha sido luchar contra ese yo viejo que no quería aeptar renuncias y que se angustiaba tanto por no poder hacer lo que deseaba, y en su lugar, poder hacer solo lo que rodeara esas ideas de ser todo al mismo tiempo siempre. todo en un instante, como si creyera en mi superhumanidad. deidad.
me duele tanto, tanto, no te imaginas, que yo tambie n hablo mucho solo y me siento dvidido, con varios dentro de mí. principalmente dos, que es un numero tan comodo. me duele que algo me jale siempre, como a el protagonista, me jale hacia mi habitación, hacia eso que era, me jale hacia ese estado anterior de las cosas.
me duele a veces tener asomos de deseo, de unidad; ganas de elegir una cosa y dejar el resto a un lado. me duele en el momento en que sucede porque siempre le dio la espalda a todo eso, para regresar, para no dejar de interpretar ese viejo papel de esa vieja historia. esa historia que fue escrita para mí desde mi nacimiento y aceptada durante tantos años de soledad y malos entendidos con mujeres. con abuela, con madre, con hermana, con desddichadas mujeres que no me amaron.
temo que este mito de la civilización no sea para mí. no podder alcanzarlo. porque siento que nací para ser un pedazo de loco, un delirante, un creador, un genio. siento que todo nacemos así pero que ese destino esta lleno de sufrimiento, aunque sea hermoso para los lectores está lleno de sufrimiento para ese dios sobre la tierra. pero la cultura, la renuncia, el trabajo y el esfuerzo para lograr una meta que nunca se alcanza; la aceptación de esa ilusión necesaria para poder vivir sin encontrar que nuestra existencia es una contradicción. esa alternativa me ha tentado en los últimos años. la civilización.
para ello tendría entonces que aprender a renunciar, y no sé si sea bueno para eso. no sé si la renuncia a estas alturas me sepa ya como algo demasiado podrido. ya no para mí. aceptar elegir una cosa y quedarme con ella. con una sola mujer. aceptar el no todo. pucha.
he sentido que con esa renuncia a la totalidad ya no tengo mayor identidad. ya no me veo. ya no sé que decir cuando me preguntan que me gusta o que quiero o por qué tal cosa de mi vida, tal otra. no sé si aprenda a jugar este juego. después de todo, esa salida del regreso al viejo orden siempre estará presente. allí me espera, blanca, mi madre, el semen vacío, sin placer, por obligación con mi soledad, con la comodidad y calidez de mi habitación, tan encerrada y yo en ella. lamento todas estas cosas.
y sufro aun. cuando intento dedicarme, hacer algo como si se me fuera la vida en ello, m'épuiser, cuando intento y no puedo, duele. me siento, pienso en el cambio, miro las cosas y luego no puedo. algo me jala y no puedo. es ella, y no puedo. no te esfuerces, no tienes que hacerlo, aun sin hacerlo vivirás, y no puedo. nadie te querrá como yo, sin mi nada será de tí. y me quedo. estático. me quedo en la tranquilidad de dejar que la vida pase sin saludarla, sin pararla para pedirle que me lleve con ella. me quedo con la otra, la primera, la que me fabricó en su vientre y luego me dijo que todo lo que yo sintiera ella lo padecería con la misma o más intensidad. ella, la que me ama aunque yo la insulte, y más cuando la amo. ella que me dice que uno no eligió querer tanto a ciertas personas. que yo soy su vida, que sin mi se moriría.
esa su vida, que pende de mí, me ata a este mundo. este mundo sin deseo, este mundo sin esperanza y donde pienso seriamente que morir no sería una gran tragedía, que no se perdería nada. este mundo tranquilo, posteyaculatorio, mundo blanco, mundo leche.
y yo... podré elegir? podré querer irme de aquí, tendré algo más de donde agarrarme cuando alcance cierta distancia? recaeré? haré estas tonta obligaciones que me vincularían más con la realidad, con la tonta realidad, pero la real realidad, la posible realidad, la civilizada realidad. no sé. no sé como saldrá todo. y si yo saldré, que es lo más importante. y si yo saldré.
temo que el protagonista de le horla haya intentado varias veces luchar contra él, pero luego siempre haya desistido o sido derrotado inexorablemente. porque lo que he hecho estos ultimos años ha sido luchar contra ese yo viejo que no quería aeptar renuncias y que se angustiaba tanto por no poder hacer lo que deseaba, y en su lugar, poder hacer solo lo que rodeara esas ideas de ser todo al mismo tiempo siempre. todo en un instante, como si creyera en mi superhumanidad. deidad.
me duele tanto, tanto, no te imaginas, que yo tambie n hablo mucho solo y me siento dvidido, con varios dentro de mí. principalmente dos, que es un numero tan comodo. me duele que algo me jale siempre, como a el protagonista, me jale hacia mi habitación, hacia eso que era, me jale hacia ese estado anterior de las cosas.
me duele a veces tener asomos de deseo, de unidad; ganas de elegir una cosa y dejar el resto a un lado. me duele en el momento en que sucede porque siempre le dio la espalda a todo eso, para regresar, para no dejar de interpretar ese viejo papel de esa vieja historia. esa historia que fue escrita para mí desde mi nacimiento y aceptada durante tantos años de soledad y malos entendidos con mujeres. con abuela, con madre, con hermana, con desddichadas mujeres que no me amaron.
temo que este mito de la civilización no sea para mí. no podder alcanzarlo. porque siento que nací para ser un pedazo de loco, un delirante, un creador, un genio. siento que todo nacemos así pero que ese destino esta lleno de sufrimiento, aunque sea hermoso para los lectores está lleno de sufrimiento para ese dios sobre la tierra. pero la cultura, la renuncia, el trabajo y el esfuerzo para lograr una meta que nunca se alcanza; la aceptación de esa ilusión necesaria para poder vivir sin encontrar que nuestra existencia es una contradicción. esa alternativa me ha tentado en los últimos años. la civilización.
para ello tendría entonces que aprender a renunciar, y no sé si sea bueno para eso. no sé si la renuncia a estas alturas me sepa ya como algo demasiado podrido. ya no para mí. aceptar elegir una cosa y quedarme con ella. con una sola mujer. aceptar el no todo. pucha.
he sentido que con esa renuncia a la totalidad ya no tengo mayor identidad. ya no me veo. ya no sé que decir cuando me preguntan que me gusta o que quiero o por qué tal cosa de mi vida, tal otra. no sé si aprenda a jugar este juego. después de todo, esa salida del regreso al viejo orden siempre estará presente. allí me espera, blanca, mi madre, el semen vacío, sin placer, por obligación con mi soledad, con la comodidad y calidez de mi habitación, tan encerrada y yo en ella. lamento todas estas cosas.
y sufro aun. cuando intento dedicarme, hacer algo como si se me fuera la vida en ello, m'épuiser, cuando intento y no puedo, duele. me siento, pienso en el cambio, miro las cosas y luego no puedo. algo me jala y no puedo. es ella, y no puedo. no te esfuerces, no tienes que hacerlo, aun sin hacerlo vivirás, y no puedo. nadie te querrá como yo, sin mi nada será de tí. y me quedo. estático. me quedo en la tranquilidad de dejar que la vida pase sin saludarla, sin pararla para pedirle que me lleve con ella. me quedo con la otra, la primera, la que me fabricó en su vientre y luego me dijo que todo lo que yo sintiera ella lo padecería con la misma o más intensidad. ella, la que me ama aunque yo la insulte, y más cuando la amo. ella que me dice que uno no eligió querer tanto a ciertas personas. que yo soy su vida, que sin mi se moriría.
esa su vida, que pende de mí, me ata a este mundo. este mundo sin deseo, este mundo sin esperanza y donde pienso seriamente que morir no sería una gran tragedía, que no se perdería nada. este mundo tranquilo, posteyaculatorio, mundo blanco, mundo leche.
y yo... podré elegir? podré querer irme de aquí, tendré algo más de donde agarrarme cuando alcance cierta distancia? recaeré? haré estas tonta obligaciones que me vincularían más con la realidad, con la tonta realidad, pero la real realidad, la posible realidad, la civilizada realidad. no sé. no sé como saldrá todo. y si yo saldré, que es lo más importante. y si yo saldré.
mardi 26 janvier 2010
hoja sin fecha, muy amarillenta
temo volver a masturbarme. temo reproducir esa vieja costumbre porque en el fondo, lo sospecho, lo sé, ella es la que sostiene la lógica de esta vida encerrada, triste que llevo.
ella me toca la puerta cuando estoy solo, desahuciado. ella nota mi desespero y sabe ofrecerseme asegurando mi aceptación. sabe todos mis caprichos, todo lo que soy. es como mi mamá. odio que mi madre se meta en esto, pero debo aceptar que ella es mi mamá.
es mi madre cuando sostiene ese estado mío de tranquilidad, de satisfacción. todo está bien, mi niño, le sirvo ya la comida? q tienes? tomate esto, ponte así. yo sé lo que tienes, yo te conozco. a tí no te gustan esas cosas. yo te parí. nadie te hará las cosas como yo te las hago.
es mi madre cuando me siento obligado a hacerle tributo, a respetarla y honrarla. ya terminé lo que tenía que hacer. no qiero empezar algo más porque sé que no lo terminaré. paguemos tributo. pagué el tributo y no sentí nada. no se trataba de sentir, era porque no podía evitarlo, era para que rellenara mi vida, para no sentir ese vacío que es mi vida cuando no tengo otras cosas.
es mi madre por ser blanca y mi madre ser blanca. es mi madre porque a esa costumbre la llamé marcar tarjeta y la imaginé blanca. es mi madre porque el papel de baño de mi casa siempre es blanco. es mi madre porque la blancura de mi vida se parece al cielo y el cielo a un útero. es mi madre por todo los lados que lo mire.
y yo la perpetúo como reina de mi vida, como pilar. ella es la unidad que no tengo por mí mismo, ella me ordena. me ordena hacerlo, pagar. me ordena no salir con otras, me ordena quedarme encerrado. me ordena desde adentro, con palabras, con silencios; ella sabe como funciona y lo aprovecha para manejarme.
ella me toca la puerta cuando estoy solo, desahuciado. ella nota mi desespero y sabe ofrecerseme asegurando mi aceptación. sabe todos mis caprichos, todo lo que soy. es como mi mamá. odio que mi madre se meta en esto, pero debo aceptar que ella es mi mamá.
es mi madre cuando sostiene ese estado mío de tranquilidad, de satisfacción. todo está bien, mi niño, le sirvo ya la comida? q tienes? tomate esto, ponte así. yo sé lo que tienes, yo te conozco. a tí no te gustan esas cosas. yo te parí. nadie te hará las cosas como yo te las hago.
es mi madre cuando me siento obligado a hacerle tributo, a respetarla y honrarla. ya terminé lo que tenía que hacer. no qiero empezar algo más porque sé que no lo terminaré. paguemos tributo. pagué el tributo y no sentí nada. no se trataba de sentir, era porque no podía evitarlo, era para que rellenara mi vida, para no sentir ese vacío que es mi vida cuando no tengo otras cosas.
es mi madre por ser blanca y mi madre ser blanca. es mi madre porque a esa costumbre la llamé marcar tarjeta y la imaginé blanca. es mi madre porque el papel de baño de mi casa siempre es blanco. es mi madre porque la blancura de mi vida se parece al cielo y el cielo a un útero. es mi madre por todo los lados que lo mire.
y yo la perpetúo como reina de mi vida, como pilar. ella es la unidad que no tengo por mí mismo, ella me ordena. me ordena hacerlo, pagar. me ordena no salir con otras, me ordena quedarme encerrado. me ordena desde adentro, con palabras, con silencios; ella sabe como funciona y lo aprovecha para manejarme.
mercredi 20 janvier 2010
apendice A
los apendices son notas que agrega el actual redactor tomadas de sus experiencias con el señor J y que, por tanto, no pertenecían al conjunto original.
una vez me contó que siempre había fantaseado con las niñas vestidas con uniforme de colegio. decía que la curiosidad que le causaban no se podía comparar a nada. por eso mismo, continuaba, se cuidaba con esmero de romper su fantasía con abordamientos en la realidad a estas criaturas. decía que su perfección (de ellas) estaba en esa sacritud (citaba algo en latín), ese caracter de sagrado que significaba que las cosas no podían ser tocadas, que pertencían a otra esfera, a otro nivel. subir, violar, entonces, esa diferencia natural sería pervertir su mundo (de ellas) intruduciendo elementos del suyo (de él).
la violación de niñas, leyes, costumbres o cualquier otra fémina, era para él siempre una cuestión de fantasía. ellas y sus versiones pervertidas eran las sostenedoras de un mundo que sólo él habitaba, tristemente, en su soledad. había una suerte de división entre el mundo real, su mundo fantastico y el mundo que vivía. este tercero era particularmente confuso, incluso para él que jamás se atrevió a compartirme el sentido de estas divisiones. confuso en el sentido en que el mundo que él vivía era fantastico y era real, el mundo que él habitaba era una contradicción.
deseaba, digamos, como entonces, comerse un arbol que superaba su tamaño en multiples veces, de un solo bocado. lo fantastico era lo que insinuaba su mirada lujuriosa. lo real era que empezaba, sin darse realmente cuenta, a buscar alimentos (no para alimentarse en un sentido nutricional) poco comunes en sus costumbres, pero que de alguna forma jugaran a ser ese arbol, interpretaran el papel de arboles. uno tras otro audicionaban ante sus ojos de parpados estrechados, y con todos él jugaba, como si disfrutara de hacerles mil demandas y al final decirles que no eran lo que buscaba. hacía eso con todos. y a todos les daba la misma respuesta. es evidente, entonces, que jamás encontraba al actor idoneo para su obra. la dejaba inconclusa, se resignaba.
una vez me contó que siempre había fantaseado con las niñas vestidas con uniforme de colegio. decía que la curiosidad que le causaban no se podía comparar a nada. por eso mismo, continuaba, se cuidaba con esmero de romper su fantasía con abordamientos en la realidad a estas criaturas. decía que su perfección (de ellas) estaba en esa sacritud (citaba algo en latín), ese caracter de sagrado que significaba que las cosas no podían ser tocadas, que pertencían a otra esfera, a otro nivel. subir, violar, entonces, esa diferencia natural sería pervertir su mundo (de ellas) intruduciendo elementos del suyo (de él).
la violación de niñas, leyes, costumbres o cualquier otra fémina, era para él siempre una cuestión de fantasía. ellas y sus versiones pervertidas eran las sostenedoras de un mundo que sólo él habitaba, tristemente, en su soledad. había una suerte de división entre el mundo real, su mundo fantastico y el mundo que vivía. este tercero era particularmente confuso, incluso para él que jamás se atrevió a compartirme el sentido de estas divisiones. confuso en el sentido en que el mundo que él vivía era fantastico y era real, el mundo que él habitaba era una contradicción.
deseaba, digamos, como entonces, comerse un arbol que superaba su tamaño en multiples veces, de un solo bocado. lo fantastico era lo que insinuaba su mirada lujuriosa. lo real era que empezaba, sin darse realmente cuenta, a buscar alimentos (no para alimentarse en un sentido nutricional) poco comunes en sus costumbres, pero que de alguna forma jugaran a ser ese arbol, interpretaran el papel de arboles. uno tras otro audicionaban ante sus ojos de parpados estrechados, y con todos él jugaba, como si disfrutara de hacerles mil demandas y al final decirles que no eran lo que buscaba. hacía eso con todos. y a todos les daba la misma respuesta. es evidente, entonces, que jamás encontraba al actor idoneo para su obra. la dejaba inconclusa, se resignaba.
intentaré no traicionarlo
es esxtraño transcribir esto que le pertenece, señor J. no pensé nunca que haría algo así. tal vez sea mi forma de hablar con usted, despues de lo que pasó.
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